
Al caballero Arnaldo le gustaba comer las setas asadas con la salsa de la carne, y saborearla una y otra vez...
Pero habría algo que le gustaba aún más, y era salir a pasear encima de Picaporte, su caballo amado, un caballo blanco y lustroso del cual el Caballero Arnaldo, se sentía muy pero que muy orgulloso. Sabía que todos le miraban cuando salía a pasear a bordo de Picaporte, y pensaba que gracias a él tendría la vida resuelta, él le ayudaría a encontrar a la doncella de su vida...
Hasta que un buen día salió a pasear por el bosque y se encontró con una bella doncella, que estaba lavando su gran melena pelirroja en el río. Esta se asusto al ver al valeroso Caballero Arnaldo y le dijo:
-¿De dónde has sacado ese caballo tan horripilante? Con él, nadie se acercará a ti.
Arnaldo no podía dar crédito a lo que estaba escuchando decir, de la mujer que hace un segundo habría hecho su esposa.
¿Cómo podía decir que Picaporte era horripilante?
Pero Arnaldo empezó a sacar similitudes entre el animal y la doncella, su caballo era blanco, al igual que la pálida piel de la doncella. Los ojos de ambos se reflejaban en las tibias aguas del río tal y como lo hacen los destelleantes rayos del sol en la silla de su caballo.
ResponderEliminarAún así no le dio importancia a este infortuito hecho y siguió su camino. A los pocos pasos se encontró con una princesa, la mujer más bella que jamás había visto, y le dijo...
Buenas tardes bellisima dama, que hace usted sola por este bosque tan sombrio,oscurisimo y peligro; le pregunto el fornido Arnaldo.
ResponderEliminarLa doncella le respondio que no era la mujer que él pensaba, al quitarse la peluca se descubrio un hombre calvo; se trataba de uno de los guardias de palacio que estaba intentando capturar a unos ladrones que se dedicaban a robar a jovenes doncellas cuando paseaban solas por el bosque.
Increiblemente entristecido levanto la visa y continuo su camino a caballo.
Tras unos 10 minutos de paseo, triste por lo que acababa de pasar y de ver, se encontro con una enorme cantidad de setas, era unas setas enormes, eran casi tan altas como el y su caballo.
Pero mayor fue su sorpresa al encontrar entre aquellas enormes setas una joven doncella,con una larga melena rubia, unos ojos azules del color del mar, y ademas parecia que le encantaba las mismas setas que a Arnaldo, asi que este decidido................
...este decidió desmontarse de su caballo y se acercó a aquella dama tan bella. Después de suspirar profundamente, la chica desojó una margarita que tenía en su mano, con la mala suerte de que al tirarla se cortó la yema de su dedo corazón con un hilo del tallo.
ResponderEliminarPero cuál fue la sorpresa de Arnaldo cuando vió que la sangre de la chica emitía unos colores tan bonitos que no podía dejar de mirar.
En ese momento se escuchó de fondo una voz tan suave como la brisa del mar que decía:
-"No todas las sirenas necesitan cantar para dejar perplejas a sus víctimas..."
Era tal la belleza de la sirena que Arnaldo no podía creer la mezcla de sensaciones y sentimientos que fluían dentro de sí.
ResponderEliminarPensaba y trataba de comparar dicha hermosura, pero nada podía ponerse a su altura, era una sensación tan agradable que ni siquiera el mejor plato de setas preparado por el mejor cocinero después de haber ganado la batalla contra su peor enemigo podía hacerle frente.
Y entonces cayó en la cuenta y se preguntó a sí mismo: ¿será esto eso que llaman amor?...